lunes, 3 de agosto de 2015

A quién miraban sus ojos

Y no lo pude evitar,  
                                                                                                  
Pasó sin que pudiera apenas darme cuenta.
Aún recuerdo sus ojos mirando fijamente a los míos. Y la media sonrisa que se le dibujó al verme por primera vez. Supongo que yo puse la misma cara de tonta, pero no la podía evitar. Algo en mí cambió de repente, dejé de ser yo, y empecé a ser a quién miraban sus ojos.

A quién miraban sus ojos…

sábado, 22 de noviembre de 2014

La niña de 8 años más triste de la tierra


Llegó a esa casa a los 8 años. Era nueva. Su padre la había mandado construir a su gusto. Ella la odiaba. La habían separado de sus amigas de toda la vida, y lo peor de todo es que su habitación era más pequeña y tenía que compartir su baño con sus dos hermanos mayores.

- No me gusta vivir aquí - decía entre llantos cada tarde cuando veía a las niñas salir a la calle a jugar. 
Odiaba profundamente que su padre ya no se preocupe en llevarla al colegio todas las mañanas en su auto. Era la niña de 8 años más triste de la tierra

Al contrario que en la casa anterior. Esta tiene una azotea cercada. Así que sus papás dejaban que juegue en ella sin temor a que se caiga. Fue así como encontró el mayor de sus placeres: Cada tarde después de comer subía a la azotea. Se quitaba los zapatos y se echaba en el suelo a mirar las nubes e imaginar formas. Su pequeño perrito pequinés de color marrón se le acercaba. - Ay popi, tu eres el único que me quiere - Su perro le lamía los dedos de la mano y ella le acariciaba la cabeza. Entonces las lágrimas empiezan a caer, una tras otra... Ella se limpia la cara con la mano sucia, se pone de pie y se para en el borde sintiendo el viento de la tarde. Siente el frío en los dedos de los pies, los mueve para que no se entuman. Los mira y ve la caída de 4 pisos que tiene a sus pies. No tiene miedo, quiere dar un paso adelante y acabar con su sufrimiento. Las rodillas le tiemblan, sus ojos están llenos de lágrimas que se resisten a caer. Levanta la mirada y ve el color rojizo del sol ocultándose en el horizonte. 


La niña de 8 años más triste de la tierra sueña con salir volando a un lugar donde pueda ser feliz. 








Escribir un libro

¿A quién venderme, qué bestia adorar?
¿A qué imagen santa atacar?
¿Qué corazones destrozaré?
¿Qué mentira debo sostener?
¿Sobre que sangre caminaré? 


La cortina de mi ventana sufrió un accidente anoche y se quedó descolgada por un lado. Hoy, 6:00 am, las primeras luces de la mañana me despertaban. Que horror! pero si hoy no tengo nada que hacer ¿por qué madrugar tanto? Igual con tanta luz me es imposible volver a conciliar el sueño. Lo primero que pienso es en aprovechar el día, me proyecto todo lo que haré; entre visitas al banco y comprarle regalos a mis adorados sobrinos, aparece en mi mente las palabras de la profesora Ballena, donde nos pide que leamos y escribamos todo lo que podamos. Pienso en el libro que acabé de leer hace dos días y en el vacío existencial que deja un libro acabado. Pienso en mi lista de cosas que hacer antes de morir y en uno de los puntos: Escribir un libro

Desde pequeña me ha gustado la lectura. mis primeros recuerdos son con mi colección de cuentos en las noches leyéndolos y releyéndolos una y otra vez. La verdad es que no se como me entretenía antes de aprender a hacerlo.